LA BELLA DECADENCIA DE LOS EDIFICIOS ABANDONADOS

Cuando pasaba por delante de la casa, volvía a sentir un estremecimiento, eran muchas las imágenes que la casa suscitaba en mi mente. Ernest Theodor Amadeu Hoffman, La casa vacía.


George Kubler, en su libro La configuración del tiempo, nos decía que “la percepción de una señal sucede ahora, pero su impulso y su transmisión sucedieron entonces”. En el momento en que un astrónomo observa una estrella brillar en el firmamento, sólo está viendo su resplandor que nos llega a través de miles de años luz, cuando la estrella ya ha desaparecido. En nuestra vida cotidiana, a veces somos como este astrónomo, y percibimos emanaciones de señales que tuvieron lugar hace mucho. Esto sucede cuando entramos en un edificio abandonado, y encontramos esa estética romántica de la que hablaba Baudelaire, una nostalgia del paraíso perdido, de la vida anterior.
En estos espacios desiertos, además de las huellas impresas por el hombre y el deterioro producido por el paso del tiempo, hay un detritus denso y a la vez impalpable que se percibe en el ambiente, una especie de eco de lo que fueron los días en que estos edificios estaban habitados... algo que no se ve, no se oye, pero está ahí, como el vacío en una habitación que alguien ha abandonado precipitadamente. Con el fin último de olvidar nuestra mortalidad, el hombre ha luchado siempre por borrar este eco. Hay una escena en la película En construcción, de José Luis Guerín, donde un trabajador cubre de yeso una pared de una obra donde antes habían dibujado unos niños. Con este gesto, el obrero borra todas las huellas de quienes han pasado por allí, para que los futuros ocupantes tengan la sensación de “estrenar” ese espacio. Cuando compramos un objeto, queremos que sea nuevo. De hecho, nos cuesta imaginar que alguien ha manipu- lado antes ese objeto en una fábrica: tiene borradas todas las huellas, como cualquier objeto de fabricación en cadena. Walter Benjamin definía el concepto de “aura” como una forma de la experiencia estética que se da en el contacto o la visión de la obra original, y que desaparecía con la reproductividad técnica. La obra original es la que está hecha a mano, la que conserva el rastro de quien la ha fabricado, del artesano. En el arte, la huella del pincel es lo que dio personalidad a la pintura en los albores del impresionismo, la pincelada ya no estaba difuminada, sino que era el rastro del pincel y marcaba el camino que había recorrido el pintor por la superficie del lienzo, lo que supuso el pistoletazo de salida hacia a la pintura moderna. Del mismo modo, la huella de quien hahabitado una casa perdura cuando esta queda desierta, como un cuadro inacabado.

El tiempo, como ente creador-destructor, transforma con su pincelada todo aquello por donde pasa. De no haber sido un cuento, el príncipe de La Bella Durmiente lo hubiera comprobado al entrar en el palacio de la princesa, donde todo llevaba dormido cien años.Tal vez porque los hermanos Grimm sabían que un edificio abandonado durante cien años acaba siendo un juguete del tiempo, tuvieron que detenerlo, para que el príncipe encontrara todo tal como estaba un siglo atrás, con la princesa en la cama. Pero en el mundo real (de haberlo), el tiempo transcurre en el empapelado raído del dormitorio y el desconchado del pasillo, las manchas de humedad en el yeso del cuarto de baño y la vegetación entre los ladrillos, el polvo que cubre los muebles con un sudario y el silencio... Tras una primera escucha en un edificio abandonado, el silencio va dando paso al arrullo de las palomas y al silbido del aire, pero hay mucho más, como una textura sonora que cada vez se hace más gruesa.Varios artistas sonoros han buscado captar este fenómeno, obteniendo como resultado una música inquietante y estremecedora. Por ejemplo, Jeph Jerman, con su trabajo “Ghost towns and abandoned building” y Jacob Kirkegaard, con “Four rooms”. Esta obra de Kirkegaard está fabricada minuciosamente a partir del silencio de cuatro espacios públicos abandonados (un gimnasio, una piscina, un auditorio y una iglesia) en la zona de exclusión tras el accidente de la central nuclear de Chernobil. Pero no hace falta ir tan lejos para quedarse quieto unos instantes dentro de un edificio abandonado, cerrar los ojos y sentir esta experiencia mágica: Aquí, en Castilla-La Mancha, son típicas las quinterías, un tipo de construcción popular que servía a los agricultores para alojarse varios días cuando tenían que trabajar en tierras que quedaban lejos de los pueblos. Hoy, con la evolución del transporte, la mayoría de estas construcciones permanecen abandonadas.
El cadáver de un edificio en ruinas se convierte en su propio mausoleo, como los esqueletos de un cementerio de elefantes. De hecho, hay una cierta analogía entre un edificio y el cuerpo de un ser vivo, el cuerpo visto como una obra arquitectónica: una estructura constituida por pilares y vigas que a veces forman compartimentos modulares, recubierta por una superficie aislante que protege el interior.Y podemos encontrar muchos paralelismos más, sólo hay que fijarse. Ahí está la clave, en saber observar. Cada rincón de un edificio abandonado tiene una historia que contarnos, una mirada lo suficientemente atenta nos permitiría percibir el halo misterioso, denso e impalpable, que flota en el interior. Ese eco de una vida que una vez habitó entre esas paredes como, según algunos dicen, mora en algún rincón escondido de nuestra anatomía el alma.

Un texto cedido por Hernán Talavera.
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Un proyecto expositivo, llevado a cabo en la Sala Magatzems Wall&Video, Valencia. Colabora: Iván Cuadras.
Video documental sobre el espacio abandonado, construído de forma ilegal El Calarizo. Proyección en la Sala Magatzems.
A cuatro tiempos. Cajas de luz a los muros de la Sala. Madera, cristal, acetato y cable a la electricidad.
Silueta que muere. Instalación de 16 gorriones encontrados en El Calarizo y, más tarde, disecados, con sombras proyectadas con grafito. Se disponen al muro mediante alfileres.
Pajarraco. Híbrido mecanizado, con alas de gorrión disecadas y calavera de pájaro común, con motor a pilas. Adquiere movimiento cuando se activa el botón de on. Y, S/T. Calavera humana con piel de la cabeza de un perro disecada y adherida al mismo cráneo, con dentadura postiza humana.
Calvaria de perro. 9 Cráneos de perro con sombras proyectadas con grafito.
S/T. Golondrina disecada estampada en cristal y colgada de la puerta de entrada de la Sala Magatzems, mediante una cuerda.